Antecedentes

Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), la relación Prensa-Estado tuvo sus momentos más ríspidos y sanguinarios. Se realizaban toda clase de corrupciones solapadas por los medios: desde la seducción y la cooptación, hasta los asesinatos —aún hoy no comprobados. Ante esto, Jorge Meléndez exigió a través del diario Unomásuno que, para limpiar la imagen dejada por el salinismo, se llevara hasta sus últimas consecuencias la investigación de los casos de más de 50 reporteros asesinados en ese sexenio.

 

Sin mostrar gusto por las cámaras de televisión y siendo escasos sus recursos retóricos y de oratoria, el sucesor de Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, se distinguió por ser indiferente y parco con los medios de comunicación. Era sin duda el más crítico de sus críticos y fue frecuente oír sus descalificaciones. Esto quedó claramente reflejado en las únicas tres conferencias que ofreció durante el año 1995.

 

Ante las denuncias que recibió Ernesto Zedillo durante su gestión —en torno a peticiones de muerte y represión de periodistas— sólo dijo que ninguna ofensa quedaría impune y no había que confundir las fallas e insuficiencias del sistema de procuración e impartición de justicia con una intención deliberada de silenciar periodistas. Sin embargo, en la última semana en que ocupa la silla presidencial, se exhibe ante la luz pública la práctica de espionaje telefónico llevada a cabo por una dependencia federal (CISEN) a personalidades de la vida política, empresarial y periodística como por ejemplo: Isabel Arvide; Carmen Lira, directora de La Jornada; José Agustín Ortiz Pinchetti también de La Jornada; Gabriel Székely y Miguel Badillo de El Universal.

 

Tras estos dos sexenios, en los cuales la dificultad en la relación entre la prensa y el gobierno incluyó periodistas asesinados, denuncias judiciales, amenazas, e incluso el espionaje telefónico por parte del CISEN, es que surge la necesidad imperiosa de que el “Premio Nacional de Periodismo” dejara de ser una simple dádiva gubernamental, para convertirse en un verdadero reconocimiento a los periodistas otorgado a través de un organismo independiente, constituido por instituciones académicas y asociaciones no gubernamentales.

 

Fue así que, el 6 de junio de 2001, se publica en distintos periódicos del país la “Declaración sobre el Premio Nacional de Periodismo” en la cual que se pide al Ejecutivo una iniciativa de ley relativa a premios, estímulos y recompensas con el fin de separar el Premio del gobierno.

 

 

Historia de “Premio Nacional

de Periodismo e Información” (1975-2001)

Historia antes del surgimiento del premio (pdf)

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